- Pero, ¿¿cómo es posible que
alguien coma caca??
Lo pregunta con los brazos alzados al cielo,
como esperando una respuesta de un dios menor o de la lámpara.
- Pues lo es.
- No es posible, ¿por qué?
- Por muchas razones que no vienen
al caso.
Decide sentarse, pero se queda con la
mirada perdida un rato. Estamos leyendo una novela que empieza así:
“Imaginemos a una mujer que al
volver a casa sorprende a su marido inspeccionando con un palito su
propia mierda.” Hemos seguido
leyendo, pero cuando ella encuentra algo que la aturde sobremanera se
queda ahí. Y“ahí” es un lugar en el que puede estar 257 años
perfectamente.
Sigo leyendo, fingiendo que no está “ahí”. En un momento dado, no lo soporta,
cierra el libro y repite:
- Pero, ¿cómo
es posible que alguien coma caca?
Se mueve
espasmódicamente en plan Hitler en un discurso.
Esa es la razón
por la que ahora continuamos con un libro de trastornos estúpidos,
leyendo acerca del mal de Capgras.
Es la
recta final de un camino que acaba por agotamiento. Venimos del
spleen, del jazz
cantado a lo Sigur Ros, de la terrible decisión sobre cual es la
mejor marca de salsa barbacoa, si es mejor dar pecho o biberón, de
observar detenidamente los granos de un café soluble que parecían
restos de Pompeya, de debatir la idiosincrasia propia de los cactus(muertos),
sobre qué tipo de camisetas enseñan pechos con suma facilidad y de
oh,diosmiovamosameternosenelcuartodebañodelbarahoraquenonosvenadie.
Acabo derramándome
del sofá mientras ella se derrite en mi pierna. No podemos más.
- Estoy afónica,
le digo.
- Maldita sea,
dice.
La miro y pienso
que somos dos exprimidores, que no paran de estrujar la naranja hasta
que no queda una gota de zumo por obtener.
Como una mosca
cojonera, como un profesor de spinning. Como la furgoneta que pasa a
las nueve vendiendo tres melones manchegos por cinco euros. Como los
testigos de Jehová a los que hemos atendido amablemente porque el
señor del folleto que tenían en las manos estaba claramente
influenciado por Iker Casillas.
Y lo queríamos.
![]() |
| No exagero...y de esto ya hay un debate en mi Facebook... |
* * *
Todo lo que somos
está siempre centrifugando, centrifugando escandalosamente y a revoluciones insultantes.
El
amor en el fondo es una victoria por agotamiento: alguien que es
capaz de sobreestimularte, explotar, de romper la barrera del sonido
aportando a tu vida un concentrado de todo-aquello-que-es-importante,
pero rallando lo absurdo porque así es más divertido. Belleza por
desequilibrio, apareciendo aleatoriamente en capas de tags.
- Soy tu Tumblr.
- le digo. - Ya está. Y tú el mío.
- Pero, ¿¿cómo
es posible que alguien coma caca??
Y le rasco la
cabeza hasta que volvemos a empezar...

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