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viernes, 19 de diciembre de 2014

Pensamiento 3 // [Inserte aquí por mí un título suficientemente atrayente] + #LosPiratas

Después de tirar dos veces el móvil en el bus y formar un espectáculo para conseguir que vuelva a mí, espectáculo que incluye, por supuesto, que el chófer tenga que parar porque nadie sabe cómo, el móvil ha salido propulsado hacia la carretera. Después de eso y después de caerme en el bus tras un cambio de marchas, de abrirme una coca cola y que me estalle en la cara, de desear quitarme toda la ropa y correr por la Facultad desnuda, gritando a la cara de cada estudiante de nuevo ingreso que pare esto, que alguien lo pare como sea por dios, después de todo, todo no era suficiente y veo mi ciudad desaparecer, cada vez más a lo lejos, y respiro de alivio y de miedo, y pienso si he cerrado el gas y después pienso en que yo no tengo gas. 

Y empiezo mi ayuno no voluntario mientras todos-los-demás hacen cenas de empresa, comidas familiares, meriendas amistosas e incluso brunch.


Y los miro y los odio, porque comen y yo no, yo no como. Como en los años 90, pienso que estar por afuera no es como estar por las calles y caminar aunque llueva, aunque caigan granizos del tamaño de un satélite perdido para salvarte de un diluvio del que no soy capaz. Creador vs. yo. Tormentas de la Naturaleza vs. yo, desvíos de llamada vs. yo. 


Lista negra.

Un año, un desván deshabitado, como hiciste en septiembre, cada vez. Cada vez. Todas y cada una de las veces. Tus vacaciones de lo nuestro como en los años 90, muchas versiones de algo. Telediarios. Son los problemas de siempre, reducidas a cenizas tú y yo vas-a-tener-que-escucharme-vas-a-tener-que-aceptarlo-vas-a-tener-que-pararme, vas-a-tener-que

No consigues contenerte.


Finales constantes, alternativos, estúpidos, incoherentes. Finales 
al fin y al cabo, uno detrás de otro puestos en fila, colas llenas de personas esperando en las paradas.

Son estos días los que me sacan de quicio, 


Y me eliges, 

y me persigues, 
y me espías 
sin sentido. Como no comer como
los años 90 como
mi móvil saliendo propulsado hacia la carretera, el chófer parando. El móvil orbitando antes de estrellarse. Todos mirando.

Así yo.






jueves, 18 de diciembre de 2014

Pensamiento 2 // Cosas que no pienso en absoluto. Te amé. Sentadillas. + #SonidoAlfredo "Te amé" "Mata al Bolas"




"Pedid y se os dará"

Bueno, pues no, o sea, a mí no.

Yo he pedido (creo) una cosa bastante concreta y comprensible. A cambio, Dios me ha mandado las 7 plagas porque Dios es todo amor.

Lo último que merezco es un café frío a las seis de la mañana, que es cuando estoy escribiendo esto pero sí, está pasando.

No he dormido, claro. Lo poco que he soñado ha sido una de esas pesadillas carentes de toda lógica: estaba en Málaga en un club de ¿funk? con alguien del que no puedo citar su nombre y arrancaban el coche y se iban sin mí. Creo que he mezclado datos.

Ayer devolví, mitad con odio, mitad con lástima, el guitalele sorpresa con el que íbamos a alcanzar cotas de comunión extrema componiendo canciones tan absurdas como mis pesadillas. Entonces y tras el desembolso, ahora tengo asegurada la manutención de dos meses. Antes no hacía falta pensar en alimento ya que crear y todo eso ya alimenta bastante y vale más saciar el espíritu porque un espíritu hambriento no se sacia fácilmente y no-se-qué-cita-célebre que dice algo parecido, entonces sí, ahora el odio se ha transformado en alivio alimenticio mientras que la lástima sigue indemne.

De 365 días, nos hemos peleado 347. No exagero, lo sé porque yo lo apunto todo porque estoy loca y me paso escribiendo cualquier cosa 13 de las 24 horas del día y, además me fascinan las cifras. Las estadísticas arrojan resultados claros (no me hagas sacar porcentajes, lo estoy dejando) y, a pesar de lo que digan antes de los partidos, de que si X contra Y nunca ha perdido, que la última vez fue en el 1964 pero que eso no tiene nada de especial porque las estadísticas están para romperlas y son sólo anécdotas que se acaban tras el pitido inicial y blabla pues, a pesar de lo que digan en fútbol, bueno, en la vida gobierna más Pascal y 347 es un número que al parecer hemos obviado demasiado por aquello del espíritu hambriento.

Entonces, ahora voy a proceder a escuchar este maravilloso vinilo en modo bucle, a poner una canción de esas de despecho y rabia, que diga cosas que no-pienso-en-absoluto-pero-quiero-creerme y a disfrutar de las vacaciones de lo nuestro agitando un pai pai, mientras espero a que oigas las canciones e interpretes oh! cuanto me odia! y crezcan tus ganas de no verme más y de pasar página y todo eso.

Escuchar un vinilo en modo bucle no es gracioso, de hecho, es un acto muy deleznable loable ya que tienes que levantarte cada vez que se acaba la cara A a girar el disco y a poner la cara B (el mío se inventó antes de que hubiera un sistema que hiciese esto solo) y luego al contrario, y así sin parar, y temes moverte por si llega el momento de cambiar y bueno es un poco tedioso escuchar en modo bucle un vinilo o sea forma parte del plan de anestesiar mi cabeza quiero decir, concretamente intento escuchar vinilos de 7 pulgadas porque me recuerdan a las 7 plagas ya que son más cortos ergo el acto de cambiar se hace más veces y constituye un sufrimiento constante cercano a la catarsis. Además dicen que las sentadillas van muy bien para algo que no recuerdo. Estar derramada en el sillón y levantarse, agacharse, girar vinilo y retroceder sobre tus pasos 554 veces es sano a su modo.

Tengo esa extraña sensación que se tiene afortunadamente pocas veces en la vida mezcla de pánico nuclear y despersonalización.


martes, 20 de mayo de 2014

Sé donde darte.





























































































































































































































































(Realizado mediante el collage digital de la obra Dakota de Hae Chang y con un sandwich de dos fotos de la misma persona en la misma postura con cinco años, seis litros de sangre, ciento ochenta de café, 11.350 pastillas de Claversal y 189 orgasmos de diferencia)

(Para mi incomprendida, vestida o desnuda)

¡Viva el Jazz y el Beat!