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martes, 24 de febrero de 2015

Manifiesto Bicoide.

Hoy, en mi nuevo plan de deshacerme masivamente de cosas que ya no me importan/no me entran/no me salen, he encontrado una libretita llamada:


Guía Antológica. Tradición y Vanguardia.
(Exaltación paroxista de la amistad y el salmorejo.)

que contenía nuestro ansiado

MANIFIESTO BICOIDE.

Corría el año...¿2006?

He aquí:


[MANIFIESTO BICOIDE]

1. Bicoide no es dadá ni camarera.
2. Bicoide no es dadá ni de Alcobendas.
3. Bicoide realiza acciones bicoides, es decir:

Quitárselo a Jordi.
Mirárselo a Jordi.
Tocárselo a Jordi.
Contárselo a Jordi.

4. Por encima de todo, Bicoide regala girasoles (o arpas de boca)

5. Por encima de todo, las Bicoides toman corticoides.

6. *(Si no, follan con alguien que los tome.)

7. Los Bicoides son asquerosamente empalagosos.

8. Bicoide come chocolate o derivados. Tiene mucho dinero o poco y miedo al término medio.

9. Las Bicoides no beben agua, sólo ron miel, porque no son mediocres.

10. Un Bicoide nunca se depila del todo.

11. Puedes irte de la cama de un Bicoide, mientras que apagues la luz al irte.

12. (La Regla Máxima): Los Bicoides son exponenciales y paroxistas hasta decir basta. Sublimes sin interrupción, pero teniendo en todo momento un comportamiento repetitivo y soez, ya que comparten subconsciente. (anotación posterior del 2009: Pam pam pam pam!)

Fdo.

C (b1) - E. (b2)


¿te acuerdas?
Éramos tan...bicoides.

Seamos realistas: tú no me entras ni me sales. Pero sí que me importas. Así que, por ti, nunca me depilaré del todo.


lunes, 30 de junio de 2014

Blog Hop Project 2014: Así escribo mi blog.

Vale, Blog Hop Project (¡googuelead, maldita sea!) es un proyecto para crear una red de bloggers a nivel internacional en el que cada nuevo integrante propone a otros tres y así la cosa va creciendo, como la panza de los casados o las mentiras piadosas. Los bloggers, al unirse al proyecto, comparten sus procesos de creación y

bueno, todo esto puede ser confuso de explicar porque yo me entero de las cosas como las piedras y ahora solo puedo imaginarme una panza-de-casados mundial que, en vez de estar conformada por tapitas, está rellena de bloggers. O sea, que, básicamente, voy a predicar con el ejemplo y espero que echéis mano de vuestro "Curso de Hermenéutica para Desempleados y Casquivanos" y saquéis algo en claro.

El caso es que como siempre estoy llorando, urdiendo venganzas o maldiciendo en arameo porque el mundo de los bloggers está casi muerto, pues cuando Merche Maldonado me dijo que me había elegido a mí para continuar la movida yo dije ¡sí! ¡yo la voy a continuar! ¡Viva el blog! ¡Viva Honduras! y entonces aquí estoy hablando de lo que escribo y cómo lo escribo y pasando la patata caliente, después de haber recuperado la compostura.

Otra cosa es que mi entrada sea demasiado deficiente, esperemos que no.

Bien, pues...

1. Merche tiene un blog de Psicología, Coaching, Mindfulness y Palabras. Lleva años dedicada a ello. Yo la conocí de alguna manera que no recuerdo, con Iván Ferreiro delante (o detrás) el caso es que fue hace millones de años. Es bonito cuando conoces a la gente de hace millones de años.

2. Merche escribió esto sobre mí:





Así que os informo de que soy todounejemplar y una persona refrescante (a pesar de que mi temperatura corporal ronda los 83 grados), soy profunda y carismática y podéis usar todo ello para odiarme un poquito, no tanto como yo os odio a vosotros, hijos de puta.

Y estoy loca del coño, se ve.

Ahora, las tres personas a las que propongo son: (sí, he cambiado el orden del protocolo)
He de decir que me ha costado mucho elegir solo a tres, así que consideraos la hostia o que esto es un recordatorio de que me debéis dinero.

1. Inés: Vertedero de placeres azules.

Inés me escribió porque leyó algo mío publicado en algún lugar, en algún momento (como veis, suelo recordar bastante bien cómo conozco a las personas). Es mi protegida aunque no sé muy bien por qué, creo que es porque me saca de mis casillas y le prometí heredar mi biblioteca (sólo si muero por causas naturales y no envuelta en un misterioso asesinato, ejem)

Esta es Inés:



Y ahora, voy a responder a la pregunta 3 de las 4 que debo responder (me vuelvo a saltar el protocolo). La pregunta 3 es:

¿por qué escribo lo que escribo?


La respuesta es:

1. Porque no sé no hacerlo. Porque me siento horrible cuando no lo hago. Porque me ayuda a analizar y descifrar el mundo. El mundo es algo que no entiendo.


2. Por cosas como esta y por personas como esta (no lo acentúo porque según las nuevas normas de la RAE no se acentúa "esta", ¿vale?)




Es decir, una persona que no me conoce de nada encuentra algo mío y lo lee y le gusta y a continuación  hace algo con ello: hay personas que me han escrito porque tienen algo que he escrito pegado en su corcho del salón, otras porque se ponen con alguien a escuchar una de mis sesiones y después se han besado y creen (ilusos) que ha sido por escuchar la sesión; otras porque me leen en el metro, de vuelta a casa. O porque les ha inspirado o recordado algo. Yo escribo por cosas así, me parecen conexiones mágicas y que le dan sentido a lo que hago.

Espero que ahora Inés tenga también una razón para que en su blog no salga aquello de "No hay ninguna entrada". Quieres escribir, así que hazlo.


Bien, sigamos:

2. Esperanza. Las hojas vuelven.

Voy a describir a Espe con lo que dije en Facebook sobre ella (ahora tengo que encontrarlo, gracias a mi maldita verborrea en las redes sociales)


Ah, aquí está:


Espe y yo, cuerpos del deseo.



Espe tiene un blog de lectura pausada, en el que habla de literaturas y vivencias personales. Un tesoro en medio de tanto blog de vendedores de humo que hay por ahí.

Vale, continuamos para bingo:

3. Jorge Porrúa.  A golpe de tecla.

Aprovecho para decir que me tienes aburrida de tu foto de perfil.


A Jorge sí recuerdo cómo lo conocí. Pero como temo que ambos perdamos la dignidad o la ganemos para siempre, no lo voy a decir. Su apellido lo delata y es una gran persona, que soporta sin una queja mi caos a la hora de hacer cualquier cosa literaria. Loado sea por ello.

Tiene un blog en el que yo también participo (E Ypinti :). Y escribe fantásticamente bien. 

Dejo algo que hicimos hace tiempo. Texto suyo e ilustración mía.





Vale, ya he pasado los tres testigos. Me ha costado mucho elegir a tres, de verdad, y me he dejado a mucha gente fuera a la que también me haría mucha ilusión incluir (alguien del 19, mi próxima vecina S., etc) pero estas tres personas son fantásticas así que los demás tendréis que adularme más o recurrir a rastreros favores sexuales para la próxima vez. 

Recordad que para el lunes que viene tenéis que escribir un post en vuestro blog siguiendo el proyecto y eligiendo a tres continuadores.

...

Bien, ahora voy a responder a las preguntas que me faltan.

1. ¿sobre qué estoy escribiendo actualmente?

Pues, ahora mismo, en el blog escribo poco, y, cuando lo hago, es porque he alcanzado un punto de lucidez y tiempo o que estoy completamente loca (creo que es fácilmente identificable cada uno de los casos)

Últimamente estoy escribiendo de los serial killers como representación del héroe pos(t)moderno. Pero tiene su porqué.

2. ¿en qué difiere mi escritura de la de otros que desarrollan el mismo género?

No sé si existo dentro de un género, que supongo que sí, aunque tampoco me he parado a pensarlo mucho porque no me gustan los géneros en general (vale, es que la asignatura "géneros literarios" me espera en septiembre)

En cualquier caso, no copio, que creo que es algo valioso en un momento en el que todo el mundo es megacreativo sin serlo. No escribo humo, escribo porque lo necesito y lo que escribo es algo que siento de verdad, que me explota en el pecho. Y odio cuando me copian, no creo en eso de que nada es de nadie, por la razón antes expuesta.

4. ¿cómo es mi proceso de escritura?

Escribo mucho en libretas, de forma compulsiva, durante todo el día. A veces siento que tengo que decir algo en el blog. Abro el ordenador (confío en que no se quede pillado), me meto en el blog y empiezo a escribir. Luego le doy a publicar, casi nunca releo lo que he escrito porque entonces empieza a dejar de ser lo que quería decir.

Escribo a toneladas, pero me es difícil usarlo para algo porque siento que en cuanto acabo deja de tener validez. Además, soy un caos (todos mis archivos suelen llamarse "asdfg") y, de lo que escribo en libreta, me cuesta horrores entender mi letra.



Dicho esto, esta es mi aportación al Blog Hop Project. Espero que la cadena siga. :)

jueves, 19 de septiembre de 2013

Chico y Chica - Te van a matar + Los claveles - Viaje al centro de mi habitación + D.S.C. + La+Grande.





Delincuentes impulsados por aquella energía que surge de las malas pasiones, la única capaz de derrocar el viejo mundo y devolver su libertad creativa a las fuerzas de la vida. - Alain Sergent y Claude Hermel, Historia de la Anarquía.

M. M. y yo, vaya cartel...

Los síntomas de agotamiento empiezan a derivar en fiebre y un dolor genérico del que no podrías especificar si es gripe o agujetas. Pelotas-de-ping-pong-por-amígdalas e invadir con tus libros despachos ajenos. Me da el sol y apuro la última gota de Coca-Cola.

Estamos aquí haciéndonos conscientes de que pronto habrá que partir, cada uno por su lado habrá que huir y entonces nos damos cuenta de que:

- somos lo peor
- pasamos de todo
- prometemos por cuarta vez no hacerlo más.

Miro a mi alrededor con pena. Verdaderamente quiero aprovechar el tiempo que nos queda juntos. Sé que nos echaremos de menos. 

Pero empiezo a estar sobreexcitada. Apenas queda nada y luego...

ordenar el caos. 

Order Chaos from Calligraffiti: The Graphic Art of Niels Shoe Meulman.


Pf. Espera. Eso, claro...

Ha llegado el momento. Está casi aquí. Desde el locus de G. me pregunto por qué no está conectado el aire acondicionado. Qué se expande. Me siento eufórica y gesticulo a mansalva. G. no sé si pone expresión de verse contagiada por la misma efusividad o por una enfermedad virulenta irreversible. O por las dos cosas. He quasi 'coronado' la cima (la cima donde empieza otra cima mayor) y tengo claro hacia donde hay que ir (más o menos). En vez de poner una bandera he puesto (sin querer) mis libros. Este es el lugar donde vomitaré todo tras volverme loca, tras llegar a conclusiones estúpidas originales.

Tengo ganas de empezar algo que me motiva de verdad, con alguien que me motiva de verdad:

Demolish Serious Culture. 

Parroquianas, ha llegado a su Universidad La Escuela Moderna...


Quedan dos días...


Me van a matar...o no.
(Pero sí me van a largar, despedir, búscate otra cosa pero yo siempre estaré ahí, ¿eh?)

sábado, 20 de julio de 2013

Tu quoque.


Se denomina tu quoque (locución latina que significa ‘tú también’) al argumento que consiste en rechazar un razonamiento, o considerarlo falso, alegando la inconsistencia de quien lo propone. Es, por tanto, una variante de la falacia ad hominem, o de la falacia ad personam (cfr. Perelman) o ataque personal, mediante la cual se procura demostrar que una crítica o una objeción se aplica igualmente a la persona que la realiza, rechazándola sin entrar a analizarla.

Podría considerarse una variante de la falacia ad hominem ya que el objetivo es refutar la afirmación de un individuo desacreditándolo. Con este argumento se busca distraer la atención sobre la cualidad atribuida al sujeto B por el sujeto A, atribuyendo la misma cualidad al sujeto A. Así el sujeto A pierde credibilidad al ser presentado como un hipócrita. El sujeto B busca así demostrar la falsedad de la proposición enunciada por A.

Estructura del argumento

  1. A critica P.
  2. A es también culpable de P.
  3. Por tanto, la crítica a P es rechazada.
Se trata de una falacia porque la conclusión (rechazo de la crítica a P) no se sigue de las premisas.

Uso coloquial

El recurso al tu quoque es de uso muy frecuente, incluso por parte de aquellos que desconocen su existencia. Es fácilmente reconocible porque responde a la estructura «y tú también» o «y tú más» como respuesta a una crítica.

No todo recurso al tu quoque es falaz. Se considera que existe un uso legítimo cuando se utiliza para rechazar el recurso a la autoridad moral. La autoridad moral se basa en ser consecuente con lo que se aconseja, por tanto si se demuestra que quien realiza la afirmación es inconsecuente, sus consejos carecerán de valor. Por ejemplo, si alguien aconseja sacrificios a otros pero no está dispuesto a asumirlos, puede ser fácilmente desacreditado mediante el recurso al tu quoque.
                                                                                                           (adaptado de la Wikipedia)


Sí, lo reconozco. Normalmente permanecer ahí, sin más, me parece de un tedio sepulcral. Pero contigo era distinto. Era un reto. Un reto y una competición, aún sabiendo que tenía todas las de perder.

O quizá no todas las de perder.

Tu quoque.

Pero luego vinieron las lluvias, y con lluvias me refiero a...todo eso que pasó. Y entonces no pude ir a retarme contigo. Por supuesto, tú pensarías A. Que me habías ganado del todo o B. Que había hecho como los demás. Que en algo habías fallado. Pero no.

Y a los meses, nos volvimos a encontrar. Y no recuerdo qué fue lo que dijiste, pero sé que era un nuevo reto. Reto dialectico y también intelectual. Así es como se aprende. Y sé que yo te contesté, y luego nos dijimos mutuamente las cosas que hacíamos mal, y la conclusión final fue que nosotras éramos poco menos que perfectas, que los que lo hacían mal eran los demás.

Tu quoque.

Y también hubo un momento en el que hablamos de hospitales. Y también en eso decidimos competir. Tu quoque, tu quoque.

Y entonces, yo que me tenía muy montado el tinglado, hasta que me dijeron que no podía hacerlo sola. Que tenía que elegir a alguien, o que alguien me eligiese a mí. Y pensaba en lo obvio, lo fácil, lo rápido, lo cómodo, pero en el fondo no, en el fondo yo tenía muy claro a quien quería, a alguien con quien conectase de verdad, que se apasionase tanto o más que yo por todo esto, que me enseñase de verdad, que siempre fuese con una sonrisa en la cara. Y al final no pude más, y te amenacé vilmente para que aceptases, con muchos meses de antelación, porque tenía muy claro que esto lo iba a hacer contigo.

Te elegí, y, ¿qué hiciste tú?

Tu quoque.

Así que estoy encantada, a pesar de que me has prometido hacerme sufrir. Hacer que me arrepienta. Pero sé que de nuevo lo haces para retarme. Porque luego me doy la vuelta y te deshaces en halagos, con la boca chica, eso sí. Pero se te ve el plumero.

Tú eres una más de mi harén académico. De mi Santísima Trinidad. Así que sí, lo reconozco. Contigo es distinto. Un reto y una competición. Aún sabiendo que tengo todas las de ganar.

 Tu quoque.

(A la más Grande)

martes, 2 de julio de 2013

El fuego del recuerdo. (Sidra y chakras) - Sin corazón...

De lo que escribí ayer sólo dos personas me escribieron algo, así que la "presión New Yorker" (ver entrada anterior) ha disminuido un poco. Ya ha salido el Feminizine 3 (el que hoy, por cierto, publican esto) y en él está mi colaboración, de la que ya me han comentado algunas personas que les ha gustado. Así que estoy contenta. Siempre me da un montón de pereza publicar o dar bola a las cosas que hago, tengo que estar verdaderamente aburrida o concienciada (o ambas cosas), pero intentaré subirlo al otro blog, junto con lo que hice para el Ramalazo, para quien le guste. [Actualización posterior: eso nunca ocurrió] Porque me esfuerzo mucho haciéndolos y luego se me olvida y no es plan. Y, además, así puedo encontrarlos cuando me apetezca verlos antes de que se pierdan bajo el nombre "asfgh" en cualquier carpeta de mi ordenador.

Ayer decidí que me iba en busca de E. porque siento una bomba a presión mental y necesito ver todo con mayor perspectiva. Al volver, pensaré si pongo puntos sobre íes, tiendo al despiporren o dejo las cosas como están. Y ahora mismo estoy por un lado algo desubicada y confusa, por otro contenta, y por un tercer lado así como enhuevada. Igualmente, me siento mejor de ánimos.

Este es uno de mis vinilos favoritos de los que compré el año pasado, y que últimamente estoy escuchando mucho. Pongo esta canción (que no me deja insertar aquí, así que hay que pinchar en la palabra "canción") porque forma parte de mi banda sonora de estos días:

Hoy en casa no haces nada. Ponte a caminar  
por las calles donde ibas diez años atrás. 
Hoy no vengas a buscarme pues no me hallarás. 
Tal vez me deje arrastrar. 
Pero el fuego del recuerdo se te aparecerá 
en forma de mil espectros. 
Las caídas son señales de nuestra condición. 
Algunos lo aprendemos con el tiempo. 

Y ahora tú te preguntas si es que ya no hay corazón. 
Tú ya no tienes corazón. 
Y ahora tú te preguntas si es que ya no hay compasión. 
O tal vez adoramos el horror. 

Tratar de ser normal no es tan fácil en esta ciudad. 
No quiero perder ni quiero ganar. 
Los chavales desesperan sin saber lo que buscar. 
Ya va siendo hora de luchar. 

Y ahora tú te preguntas si es que ya no hay corazón. 
Tú ya no tienes compasión. 
Y ahora tú te preguntas si has perdido la razón  
o te ha paralizado el terror. 

Sin corazón... 
Sin corazón... 
Sin corazón...
[Actualización posterior: ¡Andá! ¡Pues ahora sí que me deja!]



Ayer me compré un diccionario monolingüe de italiano y un libro en inglés del postmodernismo (Kristeva, qué cosas tienes). Y, rebuscando (estaba en una tienda de segunda mano), encontré el último libro que ha escrito G. Cuando quedamos me estuvo contando un poco cómo andaba acabándolo y, verlo ahí, tan nuevo, justo cuando acababa de salir me hizo sospechar lo que al abrirlo verifiqué: Ese libro había sido regalado por G. a alguien (y dedicado), y ese alguien lo había vendido a continuación.

Por supuesto no se lo diré, pero me pareció muy triste. De hecho, varios libros de los que he comprado en librerías de segunda mano tienen dedicatorias (algún día colgaré fotos de ello) [Actualización posterior: Eso nunca ocurrirá], pero siempre me había gustado intentar adivinar historias acerca del libro, de la dedicatoria, del dueño y etc, nunca me había parecido triste. Quizá porque no conocía a la persona que había escrito el libro.

En cualquier caso, a mí no se me ocurriría.

Miniyó vuelve de Seattle y no sé si después de un año seguirá siendo miniyó [Actualización posterior: Lo sigue siendo, por supuesto]. Y J. está en Varsovia haciendo yoga a las siete de la mañana (yo tampoco lo entiendo). Tengo ganas de que ambos vuelvan y estemos juntos los tres.

Y esto es lo que se me pasa por la cabeza en este momento, mezclado con sidra y chakras. Tampoco puedo pedir más, estoy comiendo sushi y galletas de avena, aunque no me importaría tener cerca un salmorejo materno, la mejor cosa que he heredado de los Curiel.


***Hoy me tengo que pinchar la medicación que llevo usando desde hace unos meses. Aún no me acostumbro, ese momento justo en el que tienes que presionar el botón para que salga la aguja disparada es como cuando tienes que tirar de la banda de cera para depilarte el bigote. ugg.

***Me acabo de dar cuenta de que blogger me ha borrado todos los comentarios. Gracias. Por eso huí de ti hace tiempo. Pero no importa, si alguien puede insultarme puede hacerlo por los otros links tipo google+(y casi solo por Google+ porque Google loves Google), etc. o abstenerse de ello.

jueves, 7 de marzo de 2013

#Día 1. Fuck Spleen!

07.Marzo.2013

Me he despertado a las 7.09 como si se acabase el mundo. Hace ya unos meses que me ocurre esto; despierto, a las siete, a las cuatro, a las dos, como saliendo de golpe de una pesadilla, alterada y sin saber qué ocurre, y luego ya no puedo dormir.

Así que me he levantado de la cama golpeándome contra la mesita de noche y tirando dos botellas vacías de agua. V ha gruñido un poco pero no se ha despertado. Creo que ha desarrollado una capacidad especial de adaptación al medio, como la que tienen los esquimales para la resistencia al frío extremo.

He empezado a dar vueltas por la casa sin sentido alguno. Luego me he sentado a leer, a continuación he desayunado y, después de dar unas vueltas más, he ido a despertar a V y me he despedido de ella. Dentro de unas horas cogeré un bus de Granada a Linares y mañana estaré en Andújar para hacerme por cuarta vez una resonancia magnética en el intestino. De las tres anteriores, dos las hicieron mal y la otra aportó resultados que ahora hay que revisar para saber cuándo y dónde hay que operar, o si se puede esperar un poco más. Teniendo en cuenta las cosas que me tengo que tomar (básicamente, el purgante más fuerte del mercado) y/o, las cosas que te pinchan (no sé lo que es exactamente, pero de repente, sientes como si todo tu cuerpo se estuviera quemando, como si fueses a estallar) y, por último, teniendo en cuenta las casi dos horas que permanezco pasando frío dentro de un tubo que suena como un techno trasnochado, la experiencia no suele ser muy agradable.

Hoy es, como consecuencia, mi segundo día de dieta blanda y me encuentro mal del Crohn, como es habitual en este tiempo atrás.

He cogido un folio cualquiera y he anotado algunas chorradas palabras clave. Porque hoy empieza también un nuevo intento de acabar con todo esto (no con el techno trasnochado, sino con algo mucho más global). Hace unos meses, y, debido a una serie de factores que van variando según las razones que me dé el día que pienso en ellas, me bloqueé y caí en picado. Pero muy en picado. Todo se fue a la mierda de un modo en el que no lo había hecho antes. Me sentí perdida y sin saber cómo salir, ni siquiera cómo moverme hacia algún punto, sea el que sea. Y hasta ahora ha sido una sensación horrible que aumenta cada vez más la parálisis física y mental, que no me permite ni intentar unos mínimos. La frustración, enorme, lo invade todo y hace tiempo que creo que me olvidé de hacer las cosas, más allá de las básicas, que todo ser humano hace. Me aislé y perdí todo el interés en comunicarme, en tener objetivos, en llevar una vida que se acerque a lo que constituye para mí lo "normal". Dejé de relacionarme con cualquier cosa orgánica, salvo V, a la que he hecho llorar y frustrarse mucho por esta situación. Pero esta mañana empieza uno de esos nuevos intentos, y espero que el último, de generar un eje, provocar un cambio o, al menos, intentar llegar hasta algún límite, ir más allá de lo que lo hice la última vez. Hace un par de semanas, que, con sus más y sus menos, noto que avanzo tímidamente. Y hoy es el día en el que, por fin, me he planteado dar un paso más.

Ha empezado a llover a mansalva. Y yo he empezado a tener un poco de sueño. Pero ya no quiero retrasar más mi objetivo, que, pudiendo resultar irrelevante y ridículo, es una movida para mí. Se trata de entrar y permanecer dos horas en el que era mi despacho y, una vez allí, escribir. Llevo sin entrar en él unos cuatro meses, y, lo máximo que me he acercado ha sido para cerrar la puerta y, un día en el que V gritaba medio inundada porque la calefacción soltaba agua sin parar. Cuando paso al lado del que fue mi despacho, camino rápidamente y mirando hacia la pared contraria. Pero aquí estoy, he entrado y estoy escribiendo.



Mi despacho creativo, evitando el contraluz.

Huele a libro mojado. Y tiene polvo. No quería empezar limpiando, porque entonces eso serviría como excusa para prolongar este paso otro día más. Ya lo haré a la vuelta. Desde la ventana se ve de nuevo el edificio de enfrente, mojado por la lluvia, con grandes manchas más oscuras. Le digo tímidamente "Hola". Creo que me contesta, me reconoce.

Cuando he abierto el ordenador y he empezado a teclear, el simple sonido me ha hecho temblar, me temblaba todo el cuerpo, empezando por los dedos. Me siento entumecida. Creo que voy a tener un ataque de pánico. He tenido muchos últimamente, empezaron cuando el Crohn empeoró y yo no podía ir a ningún lugar sin tener que salir corriendo y a punto de desmayarme por los dolores horribles. Llegó un momento en el que no sabía si me iba a pasar algo si salía, tenía pánico sin más. Es una sensación horrible y llorar de la desesperación, del deseo de abrirte en canal y arrancarte la zona que te duela en ese momento era algo que no quería sentir más, por eso, ante la duda, dejé de salir a la calle.

Bueno, ahora estoy llorando. Supongo que, de algún modo, es bueno.

Estoy escribiendo esto en ordenador y no en libreta porque, básicamente, quiero entenderlo después. Mi letra es insufrible y pueden dar cuenta de ello los muchos profesores que me han llamado a su despacho alguna vez para que les traduzca mis exámenes. Alguna vez sobrevoló la idea de que yo hiciera los exámenes a ordenador o de contratar un equipo criptográfico altamente cualificado para traducirme. Creo que, si no estuviéramos en época de crisis, me habrían instalado un sensor cerebral para que mis pensamientos se volcasen en una base de datos que fuese directamente al ordenador del profesor, generando un archivo *pdf. Si me esmero puedo conseguir que medio se entienda, pero si quiero seguir más o menos de cerca mis pensamientos, tengo que escribir rápido. Cuando digo que quiero entenderlo después, me refiero a que tengo la (vaga) intención de que esto continúe y así, poder ir un día hacia atrás en el tiempo y asombrarme por unos milagrosos avances que pretendo que se instauren en mi vida.

Llevo, entre unas cosas y otras, veinte minutos aquí. Me queda una hora y cuarenta minutos.
 
Gasto unas cuatro libretas al mes, pero muchas las he perdido...
Mi intención no era publicar esto. Incluso antes del bloqueo, pensaba qué sentido tenía hacer públicas las cosas que escribo, en la tónica que sea. Hay personas que me han dicho que no deje de hacerlo, que me leen y que resulta alentador. Los motivos por los que, específicamente, dejé de escribir en blogs y demás son también varios, entre ellos, una falta de conexión entre lo que quería decir y lo que decía en realidad y esa estúpida manía que tienen algunas de emular o, directamente copiar, todo lo que escribo. Obviamente, no me apetece mucho que todo el mundo se entere de esto que estoy escribiendo ahora mismo, pero, por un lado pienso que, después de tanto tiempo sin escribir prácticamente nada, habrá pocas personas que todavía se acuerden de que existo/les interese lo que escribo y, por otro lado, pienso en lo útil que es que esto esté en algún lugar que no pueda perder (casi todo lo que escribo se pierde entre libretas o archivos de ordenador con nombre tipo "asfg"), también es un hecho que, si lo publico, estoy de algún modo impidiéndome dar marcha atrás y también, tal vez, dentro de algunos miles de años, algún ser humano lea esto y, encontrándose en la misma situación, le sirvan mis palabras, aunque sea para pensar que los humanos éramos francamente raros.

Sea como fuere, me muero de la vergüenza, de escribir así, en un universo blog casi extinto en el que el autobombo es lo que se lleva (esta es otra de las razones que me hicieron alejarme de todo, parece que las redes sociales son una nueva teletienda en la que todo hijo de vecino es artista y tiene que convencer al resto de lo maravilloso que es. No quiero competir en esa lucha, para mí no tiene sentido alguno, aparte de ser extenuante, el ímpetu necesario y las energías extremas y diarias que se necesitan para convencer a una gran masa difusa de que eres francamente guay - por no hablar de que lo que suele conseguirse es que piensen que eres otro gilipollas más)

Llevo media hora aquí.

Empecé a escribir libretas porque mi hermano las fabricaba con una encuadernadora que hizo cuando aprendí a escribir.

Me sigo sintiendo torpe y entumecida mientras escribo. Tal vez, esto leído en ojos de otra persona no tenga ninguna lógica, pero ya no quiero dar marcha atrás.

Spleen es un concepto que popularizó Baudelaire, pero que viene del griego y que, según el día, significa unas cosas u otras. Pero básicamente y, ahora cito a la wikipedia "en francés, spleen representa el estado de melancolía sin causa definida o de angustia vital de una persona" además, en alemán "denota a alguien continuamente irritable" y, en otros idiomas, ira y blablabla. Es un concepto que siempre me ha gustado y que sirve para expresar muy bien este proceso que estoy viviendo. Aunque también intenté extorsionar a Simón para que nuestra editorial se llamara "Pimientos Spleen" (lo de pimientos es por otra historia)

Ahora es cuando rezo para que esas personas que se metían en mi blog para copiar descaradamente no lean esto y utilicen ese concepto para cualquier soplapollez.

En los tiempos en los que era coreógrafa, las grandes marcas deportivas se arremolinaban y te llenaban de publicidad y grandes ventajas por vestir a toda costa sus nuevas creaciones (un sacacuartos más encubierto). Lo guay era que me mandaban muchos libros divertidos y bastante ingeniosos de los que creo que aún tengo alguno por ahí. También te regalaban cosas varias y hacían descuentos en tantas otras.

Un día Nike nos mandó una carta para decir que podíamos crear nuestras propias zapatillas desde cero, totalmente customizadas y con nuestros nombres y blabla. A mí me pareció divertido, eran otros tiempos y no es tan fácil como ahora hacer esas cosas, pero nunca me decidí a tener unas zapatillas customizadas (más allá de por las firmas y dibujos de mis amigos). Ahora, no sé cuántos millones de siglos después, las cosas han cambiado un poco en el terreno de la customización y Adidas me va a hacer unas zapatillas. Las razones son bien distintas, ya no soy coreógrafa y dudo de mi suerte si intento simplemente flexionar una rodilla, gracias al tabaco, al sedentarismo y a lo que la fortísima medicación ha hecho en mis músculos, huesos y michelines, en general.

El caso es que he dudado mucho acerca de qué poner en esas zapatillas. (que tienen otro por qué diferente al de la competición, como digo), pero, al final, creo que me decantaré por estas dos palabras "Fuck Spleen" o "Fck Spleen" o "FuckSpleen" o algo así. Así, siempre que las lleve, recordaré el objetivo que persigo.

Ahora voy a salir de aquí a tomarme una pastilla para el dolor y a fumar, pero volveré porque me quedan una hora y diez minutos, pero ya será para intentar escribir algo que no sea una especie de diario adolescente (como diría Leo, que adolesce). Si lo consigo y consigo hacer el viaje en autobús sin ningún incidente, puedo considerar este día uno como un absoluto triunfo.

Una de las estanterías de dibujo e ilustración.



**Antes seguía las leyes de la gramática después del último cambio que hicieron, ahora, que han vuelto a desdecirse, casi he olvidado cómo eran esas leyes antes. Así que, si hay un acento donde no debe o no hay donde debe, se debe a esta esquizofrenia de los académicos de la Rae.

**[Nota posterior: al final, decidí gastar el tiempo que me quedaba buscando alguna foto de mi despacho, no he encontrado muchas, y no están del todo bien hechas, pero sirvan para saber del lugar del que hablo...]


**[Nota posterior2: ¡la puta con Blogger! ¡He tenido que copiar ocho veces el texto y modificarlo! Casi desisto, pero aquí está :)]


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(Publicado originariamente en "A golpe de tecla", creado por mis grandes amigos Ypinti y Porrúa, y a los que les debo esto y algunas palabras más.)