Él decía que los capataces no duermen tranquilos. Que nunca tienen la conciencia limpia. Que prometerán enmendarlo al día siguiente, empezar de nuevo y esta vez no pasarse tanto. Mañana hablarían con otros capataces sí. Para empezar de cero.
Empezar de cero. Hablarían sí, mañana, o tal vez pasado.
TODO PARA EL PUEBLO PERO SIN EL PUEBLO.
Él decía que los capataces no duermen tranquilos. Y lo decía antes de mirar atrás por última vez, con ese gesto de no haber entendido nada, a pesar de todo, de cómo funciona el mundo.
Y ahora entiendo, no el mundo, pero sí el gesto y lo que aquella frase quería decir.
Arranca.
Que nos come la mierda de los capataces.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Habla por esa boquita...