sábado, 20 de julio de 2013

Tu quoque.


Se denomina tu quoque (locución latina que significa ‘tú también’) al argumento que consiste en rechazar un razonamiento, o considerarlo falso, alegando la inconsistencia de quien lo propone. Es, por tanto, una variante de la falacia ad hominem, o de la falacia ad personam (cfr. Perelman) o ataque personal, mediante la cual se procura demostrar que una crítica o una objeción se aplica igualmente a la persona que la realiza, rechazándola sin entrar a analizarla.

Podría considerarse una variante de la falacia ad hominem ya que el objetivo es refutar la afirmación de un individuo desacreditándolo. Con este argumento se busca distraer la atención sobre la cualidad atribuida al sujeto B por el sujeto A, atribuyendo la misma cualidad al sujeto A. Así el sujeto A pierde credibilidad al ser presentado como un hipócrita. El sujeto B busca así demostrar la falsedad de la proposición enunciada por A.

Estructura del argumento

  1. A critica P.
  2. A es también culpable de P.
  3. Por tanto, la crítica a P es rechazada.
Se trata de una falacia porque la conclusión (rechazo de la crítica a P) no se sigue de las premisas.

Uso coloquial

El recurso al tu quoque es de uso muy frecuente, incluso por parte de aquellos que desconocen su existencia. Es fácilmente reconocible porque responde a la estructura «y tú también» o «y tú más» como respuesta a una crítica.

No todo recurso al tu quoque es falaz. Se considera que existe un uso legítimo cuando se utiliza para rechazar el recurso a la autoridad moral. La autoridad moral se basa en ser consecuente con lo que se aconseja, por tanto si se demuestra que quien realiza la afirmación es inconsecuente, sus consejos carecerán de valor. Por ejemplo, si alguien aconseja sacrificios a otros pero no está dispuesto a asumirlos, puede ser fácilmente desacreditado mediante el recurso al tu quoque.
                                                                                                           (adaptado de la Wikipedia)


Sí, lo reconozco. Normalmente permanecer ahí, sin más, me parece de un tedio sepulcral. Pero contigo era distinto. Era un reto. Un reto y una competición, aún sabiendo que tenía todas las de perder.

O quizá no todas las de perder.

Tu quoque.

Pero luego vinieron las lluvias, y con lluvias me refiero a...todo eso que pasó. Y entonces no pude ir a retarme contigo. Por supuesto, tú pensarías A. Que me habías ganado del todo o B. Que había hecho como los demás. Que en algo habías fallado. Pero no.

Y a los meses, nos volvimos a encontrar. Y no recuerdo qué fue lo que dijiste, pero sé que era un nuevo reto. Reto dialectico y también intelectual. Así es como se aprende. Y sé que yo te contesté, y luego nos dijimos mutuamente las cosas que hacíamos mal, y la conclusión final fue que nosotras éramos poco menos que perfectas, que los que lo hacían mal eran los demás.

Tu quoque.

Y también hubo un momento en el que hablamos de hospitales. Y también en eso decidimos competir. Tu quoque, tu quoque.

Y entonces, yo que me tenía muy montado el tinglado, hasta que me dijeron que no podía hacerlo sola. Que tenía que elegir a alguien, o que alguien me eligiese a mí. Y pensaba en lo obvio, lo fácil, lo rápido, lo cómodo, pero en el fondo no, en el fondo yo tenía muy claro a quien quería, a alguien con quien conectase de verdad, que se apasionase tanto o más que yo por todo esto, que me enseñase de verdad, que siempre fuese con una sonrisa en la cara. Y al final no pude más, y te amenacé vilmente para que aceptases, con muchos meses de antelación, porque tenía muy claro que esto lo iba a hacer contigo.

Te elegí, y, ¿qué hiciste tú?

Tu quoque.

Así que estoy encantada, a pesar de que me has prometido hacerme sufrir. Hacer que me arrepienta. Pero sé que de nuevo lo haces para retarme. Porque luego me doy la vuelta y te deshaces en halagos, con la boca chica, eso sí. Pero se te ve el plumero.

Tú eres una más de mi harén académico. De mi Santísima Trinidad. Así que sí, lo reconozco. Contigo es distinto. Un reto y una competición. Aún sabiendo que tengo todas las de ganar.

 Tu quoque.

(A la más Grande)

miércoles, 3 de julio de 2013

Uhh... ¡mordés como un perro, minita!




Definitivamente, me voy en otra dirección. A enfrentarme con uno de mis traumas últimos.

(Pero feliz cumpleaños. Al espejo en el que quiero mirarme. A la persona culpable de mucho de lo que soy. A la que consigue que crea en que es posible que todo lo que tengo dentro se proyecte con algún sentido.)

- Pinche aquí. Otro de mis vinilos favoritos, esto ya lo dije. -

Figura di merda aparte, necesito verdaderamente salirme de mi mundo.
¿dónde estás las toallas?

Hay un par de tipos que no parar de mirar
creo que mi tumba quieren cavar.
Paso largos ratos pensando en el mar...

[Actualización posterior: Ahhh! ¡me vuelve a dejar insertar la canción!]



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Me encantaría no ser educada con vos. Pero lo seré (por una vez). Pero que conste que está cerca el momento en que en honestidad no me ganará nadie... (ese día mejor que no andes por aquí...)

Mordés como un perro minita.


martes, 2 de julio de 2013

El fuego del recuerdo. (Sidra y chakras) - Sin corazón...

De lo que escribí ayer sólo dos personas me escribieron algo, así que la "presión New Yorker" (ver entrada anterior) ha disminuido un poco. Ya ha salido el Feminizine 3 (el que hoy, por cierto, publican esto) y en él está mi colaboración, de la que ya me han comentado algunas personas que les ha gustado. Así que estoy contenta. Siempre me da un montón de pereza publicar o dar bola a las cosas que hago, tengo que estar verdaderamente aburrida o concienciada (o ambas cosas), pero intentaré subirlo al otro blog, junto con lo que hice para el Ramalazo, para quien le guste. [Actualización posterior: eso nunca ocurrió] Porque me esfuerzo mucho haciéndolos y luego se me olvida y no es plan. Y, además, así puedo encontrarlos cuando me apetezca verlos antes de que se pierdan bajo el nombre "asfgh" en cualquier carpeta de mi ordenador.

Ayer decidí que me iba en busca de E. porque siento una bomba a presión mental y necesito ver todo con mayor perspectiva. Al volver, pensaré si pongo puntos sobre íes, tiendo al despiporren o dejo las cosas como están. Y ahora mismo estoy por un lado algo desubicada y confusa, por otro contenta, y por un tercer lado así como enhuevada. Igualmente, me siento mejor de ánimos.

Este es uno de mis vinilos favoritos de los que compré el año pasado, y que últimamente estoy escuchando mucho. Pongo esta canción (que no me deja insertar aquí, así que hay que pinchar en la palabra "canción") porque forma parte de mi banda sonora de estos días:

Hoy en casa no haces nada. Ponte a caminar  
por las calles donde ibas diez años atrás. 
Hoy no vengas a buscarme pues no me hallarás. 
Tal vez me deje arrastrar. 
Pero el fuego del recuerdo se te aparecerá 
en forma de mil espectros. 
Las caídas son señales de nuestra condición. 
Algunos lo aprendemos con el tiempo. 

Y ahora tú te preguntas si es que ya no hay corazón. 
Tú ya no tienes corazón. 
Y ahora tú te preguntas si es que ya no hay compasión. 
O tal vez adoramos el horror. 

Tratar de ser normal no es tan fácil en esta ciudad. 
No quiero perder ni quiero ganar. 
Los chavales desesperan sin saber lo que buscar. 
Ya va siendo hora de luchar. 

Y ahora tú te preguntas si es que ya no hay corazón. 
Tú ya no tienes compasión. 
Y ahora tú te preguntas si has perdido la razón  
o te ha paralizado el terror. 

Sin corazón... 
Sin corazón... 
Sin corazón...
[Actualización posterior: ¡Andá! ¡Pues ahora sí que me deja!]



Ayer me compré un diccionario monolingüe de italiano y un libro en inglés del postmodernismo (Kristeva, qué cosas tienes). Y, rebuscando (estaba en una tienda de segunda mano), encontré el último libro que ha escrito G. Cuando quedamos me estuvo contando un poco cómo andaba acabándolo y, verlo ahí, tan nuevo, justo cuando acababa de salir me hizo sospechar lo que al abrirlo verifiqué: Ese libro había sido regalado por G. a alguien (y dedicado), y ese alguien lo había vendido a continuación.

Por supuesto no se lo diré, pero me pareció muy triste. De hecho, varios libros de los que he comprado en librerías de segunda mano tienen dedicatorias (algún día colgaré fotos de ello) [Actualización posterior: Eso nunca ocurrirá], pero siempre me había gustado intentar adivinar historias acerca del libro, de la dedicatoria, del dueño y etc, nunca me había parecido triste. Quizá porque no conocía a la persona que había escrito el libro.

En cualquier caso, a mí no se me ocurriría.

Miniyó vuelve de Seattle y no sé si después de un año seguirá siendo miniyó [Actualización posterior: Lo sigue siendo, por supuesto]. Y J. está en Varsovia haciendo yoga a las siete de la mañana (yo tampoco lo entiendo). Tengo ganas de que ambos vuelvan y estemos juntos los tres.

Y esto es lo que se me pasa por la cabeza en este momento, mezclado con sidra y chakras. Tampoco puedo pedir más, estoy comiendo sushi y galletas de avena, aunque no me importaría tener cerca un salmorejo materno, la mejor cosa que he heredado de los Curiel.


***Hoy me tengo que pinchar la medicación que llevo usando desde hace unos meses. Aún no me acostumbro, ese momento justo en el que tienes que presionar el botón para que salga la aguja disparada es como cuando tienes que tirar de la banda de cera para depilarte el bigote. ugg.

***Me acabo de dar cuenta de que blogger me ha borrado todos los comentarios. Gracias. Por eso huí de ti hace tiempo. Pero no importa, si alguien puede insultarme puede hacerlo por los otros links tipo google+(y casi solo por Google+ porque Google loves Google), etc. o abstenerse de ello.

domingo, 30 de junio de 2013

La verdad está ahí fuera. Pim, pon, fuera. (La Fuerza centrífuga y centrípeta)

"Dicen que encendí más de una luz, que os engañé, pero no sabes como soy..."
"Soy un fotónico impulsado por fusión con capacidad de enlace verbal y visual conectado a todas las bases de datos del planeta" 

Escribo ahora porque estoy dormida, aturdida y zombi y sé qué, este "ahora mismo" es la única manera por la cual me puedo atrever a escribir, sin presión y sin censurarme todo tanto . Así que, desde luego, esto es todo menos literario. Será espontáneo y sin proceso de borrado, ampliación, reducción. (aunque lo penúltimo no puedo asegurarlo)

Y lo publico aquí sin ánimo de darme autobombo alguno (además, creo que ya hay muchas para eso) . Es más, es como un proyectil que espero que no alcance a nadie. Pero un proyectil que necesito lanzar, que no puedo guardar en un cajón. Ni quiero. Así que, quien lea esto, será simplemente porque, o lo ha encontrado por casualidad o se ha metido expresamente porque necesita razones para quererme u odiarme más. 

Pero no quiero pensar más en el posible receptor.

Porque, si estoy escribiendo esto, es sólo para mí, pero no puede estar en un cajón. Puede sonar incongruente, pero no lo es. Ya está. Es "sólo" para enfrentarme a mi misma. Para no tener miedo.

Para liberarme, aunque sea un poco.

***

Supongo que se veía venir que no iba a continuar este blog. En serio, me podía la presión. Qué presión, joder, si no estoy escribiendo una columna para el New Yorker.

Yo hablo de otra presión.

Durante mucho tiempo me dolió tener un problema: sentir que había perdido mi identidad. Ahora, no es que ya no me duela, es que, sencillamente, me he resignado a no encontrarla. Ahora soy otra yo, y los engranajes que desde fuera construyeron esa otra yo, rebotan en mis engranajes y se aúnan en una especie de esquizofrenia consentida. En un juego donde cada participante acepta su rol. Cosa que no he entendido hasta hoy.

Estos días he estado observando mi alrededor. Observándome. Y me he dado cuenta, hoy, de que la principal diferencia entre el "antes" y el "ahora" (conceptos de los que había olvidado reflexionar) es una: mi nuevo mundo se sustenta en base a la mentira.

Yo soy una mentira. La gente que me rodea es una mentira. Y las relaciones se solidifican en la mentira. Cuantas más mentiras hay, mayor es el grado de asentamiento de esta ¿realidad?. Las emociones son mentira y la comunicación funciona en base a mentiras. Y así se construye un mundo mentiroso en el que todo el que vive en él aparenta ser feliz en su "verdad".

Y, cuando yo era yo (la otra yo), lo que me rodeaba era una verdad. No una Verdad Suprema y Absoluta, pero sí, mi Verdad, nuestra Verdad.

Pura.

Y así giraban los engranajes, y rebotaban en mí. Pero algún día todo viró el modus operandi general y comenzó esto. Esta mentira.

La verdad, según dicen, está ahí fuera. Quizá, por eso, no pueda romper con ese círculo vicioso, muy vicioso. Porque el concepto "fuera" es algo a lo que yo dejé de tener la opción de acceder. Y este combo de pastillas lo verifican: pastillas para la gente que no tiene un "fuera". Porque antes, "dentro" no había miedo, y el "fuera" no lo provocaba, o, si lo provocaba, "dentro" había suficiente fuerza como para apisonarla. Fuerza centrífuga y centrípeta.

Pero ésta es mi pequeña verdad. Y no sé si será una anécdota y nada más. Pero, necesito, al menos, que no esté encerrada en un cajón. Que vuele, tímidamente, "centrífugamente", hacia el "fuera". Pim, pon fuera.

Donde espero que se reúna con el resto de verdades, estén donde estén.

***

1-. Todo podría comenzar con que alguien tuviera el valor de decirme una verdad: si has muerto. Como la otra persona que me enseñó a buscar la verdad, a exigirme buscar solo mi verdad. Pero no sé si ésta es una verdad que quiera saber...

2-. La fuerza centrífuga es una fuerza ficticia que aparece cuando se describe el movimiento de un cuerpo en un sistema de referencia en rotación, o equivalentemente la fuerza aparente que percibe un observador no inercial que se encuentra en un sistema de referencia giratorio.
El calificativo de "centrífuga" significa que "huye del centro". En efecto, un observador no inercial situado sobre una plataforma giratoria siente que existe una «fuerza» que actúa sobre él, que le impide permanecer en reposo sobre la plataforma a menos que él mismo realice otra fuerza dirigida hacia el eje de rotación. Así, aparentemente, la fuerza centrífuga tiende a alejar los objetos del eje de rotación. El término también se utiliza para describir ciertos términos en la fuerza generalizada que dependen de la elección de las coordenadas generalizadas.
Se llama fuerza centrípeta a la fuerza, o al componente de la fuerza que actúa sobre un objeto en movimiento sobre una trayectoria curvilínea, y que está dirigida hacia el centro de curvatura de la trayectoria. El término «centrípeta» proviene de las palabras latinas centrum, «centro» y petere, «dirigirse hacia». La fuerza centrípeta siempre actúa en forma perpendicular a la dirección del movimiento del cuerpo sobre el cual se aplica.

Fuerza centrípeta es toda fuerza o componente de fuerza dirigida hacia el centro de curvatura la trayectoria de una partícula. Así, en el caso del movimiento circular uniforme, la fuerza centrípeta está dirigida hacia el centro de la trayectoria circular y es necesaria para producir el cambio de dirección de la velocidad de la partícula. Si sobre la partícula no actuase ninguna fuerza, se movería en línea recta con velocidad constante.

Fuerza centrípeta contra fuerza centrífuga.

La fuerza centrífuga no es una fuerza en el sentido usual de la palabra, sino que es una fuerza ficticia que aparece en los sistemas referenciales no-inerciales. Es decir, la fuerza aparente que un observador no inercial parece percibir como resultado de la no inercialidad de su sistema de referencia.
Así, por ejemplo, si un cuerpo está girando alrededor de un centro de fuerzas fijo, la única fuerza real que actúa sobre el cuerpo es la fuerza de atracción hacia el centro de la trayectoria (fuerza centrípeta) necesaria, desde el punto de vista de un observador estacionario (inercial, [X,Y,Z]) para que el cuerpo pueda describir una trayectoria curvilínea. Dicha fuerza real, \mathbf F_\text{cp}\,, (la tensión de la cuerda) proporciona la aceleración centrípeta característica de todo movimiento curvilíneo.

Sin embargo, un observador situado en un referencial en el cual el cuerpo esté en reposo (referencial en rotación [x,y,z] y, por tanto, no inercial) observará que el cuerpo no presenta aceleración alguna en la dirección de la fuerza aplicada \mathbf F_\text{cp}\, (que podrá medir intercalando un dinamómetro en la cuerda de la Figura). Para reconciliar este resultado con el requerimiento de que la fuerza neta que actúa sobre el cuerpo sea nula, el observador imagina la existencia de una fuerza igual y de sentido opuesto a la fuerza centrípeta; esto es, postula la existencia de una fuerza centrífuga, \mathbf F_\text{cf}\, que no tiene existencia real y que sólo resulta útil al observador no-inercial para poder escribir la segunda ley de Newton en la forma usual.

La inercia asociada a la masa del pasajero se opone a cualquier cambio de dirección de movimiento de éste, impeliéndole a continuar su inicial trayectoria rectilínea. Puesto que el automóvil vira hacia la izquierda, el pasajero se siente desplazado hacia la puerta situada a su derecha. Una vez que el pasajero establece contacto con la puerta, ésta ejercerá sobre el pasajero la fuerza centrípeta necesaria para que, al igual que el automóvil, pueda virar hacia la izquierda. El rozamiento entre el asiento y los pantalones del pasajero también contribuye a contrarrestar el efecto centrífugo y, si el viraje se produce a baja velocidad, puede ser suficiente para impedir que el pasajero se deslice sobre el asiento y proporcionar la fuerza centrípeta necesaria para el viraje.


Confusión sobre el término.

El carácter ficticio de la fuerza centrífuga puede dar lugar a cierta confusión en su interpretación, sobre todo cuando se la confunde con la reacción a la fuerza centrípeta en virtud del Principio de acción-reacción,
 olvidando que esa reacción no actúa sobre el cuerpo en movimiento sino que es ejercida por él
(sobre la cuerda, en el ejemplo descrito en la figura).

Actualmente se tiende a restar importancia a la fuerza centrífuga cuando se enseña el movimiento circular; en su lugar se realza la importancia de la fuerza centrípeta, dado que es la fuerza real y responsable de mantener el movimiento circular y de proporcionar la aceleración centrípeta.

Sin embargo, cuando se describe el movimiento desde un sistema de referencia en rotación, tal como la trayectoria de un proyectil de largo alcance respecto de la superficie terrestre, resultará inevitable referirse a la fuerza centrífuga y a otras fuerzas ficticias. 

*Adaptado cargándolo con otro sentido de la Wikipedia. Una vez más la ciencia al servicio de la metáfora (y viceversa)



Y ahora, pongamos banda sonora a todo esto...





martes, 21 de mayo de 2013

Yo, Absolute Beginner.

Vengo de los ochenta. Atúsame el casco interestelar. Lo molo todo.



Within (Daft Punk)

There are so many things 
that I don't understand
There's a world within me
that I cannot explain
Many rooms to explore, 
but the doors look the same
I am lost I can't even remember my name

I've been, for sometime,
Looking for someone
I need to know now

Please tell me who I am
 

There are so many things
That I don't understand
There's a world within me
That I cannot explain
Many rooms to explore
But the doors look the same
(where are the locks to try the key)
I am lost I can't even remember my name
(and I wonder why)


I've been, for sometime,
Looking for someone
I need to know now

Please tell me who I am
 

I've been, for sometime,
Looking for someone
I need to know now
 
Please tell me who I am
 


No puedo creer lo que mis ojos están viendo. A través de mi nueva máscara. Tal vez lo que siento se acerque bastante a  recordarse reinventarse. 

A una Random Access Memories de una Absolute Beginners.

*Gracias. Tus pastillas son mejores que las mías.

domingo, 10 de marzo de 2013

#Día 2. ¡Pelea, fascista! (parte 1)

8. Marzo. 2013

[Una mujer gangosa octogenaria (pero adorable a su modo), una señora muy peripuesta y con pinta de pepera (violenta), un cuerno quemado y una pelea sonora con el vinilo de ¡Pelea!, evitando la catástrofe natural en el trayecto Granada-Linares...]

El viaje de Granada a Linares ha sido poco accidentado. Eso quiere decir que ni el bus ha ardido, ni ha conducido sin frenos, ni se ha quedado parado en medio de la nada, ni hemos chocado con un "choque-frontal-controlado" contra un tren, ni hemos tenido que caminar durante un par de kilómetros para llegar a una estación perdida por una vía situada en un puente (alentando a un señor que tenía miedo a las alturas y a una señora con una reciente intervención de menisco), ni nos hemos montado en un coche que nos ha recogido de una carretera secundaria y que nos quería llevar hacia Córdoba sin razón alguna, ni me ha entrado un ataque severo de asma por la suciedad del bus, ni he tenido que llegar en taxi de Jaén a Linares porque el chófer se negaba a continuar a partir de un pueblo x, ni he tardado cinco horas y media en hacer un trayecto de una hora y cuarto, ni el chófer ha decidido dejar tiradas a varias personas en la estación y arrancar sin mirar atrás, ni ningún pasajero ha amenazado con matarnos por nuestra implicación con las redes de pornografía en Internet. Es decir, no me han pasado ninguna de las cosas que me suelen ocurrir en el trayecto de Granada a Linares o en trayectos similares (la última me sucedió en un urbano de Granada). Me han pasado de verdad, no miento. Cualquier persona que haga este trayecto, especialmente en el tramo que va de Jaén a Linares, especialmente en la temeraria Travimeta, no se sorprenderá de lo que le hablo.

Caminar por las vías tras ser desalojada de un tren. Por qué no.

En Granada se ha montado a mi lado una mujer gangosa octogenaria (en adelante G.O.). No lo digo como risa, conste, lo digo para que se aprecie el grado de dificultad que entrañaba entenderla. Y además, era muy parlanchina. Y yo no entendía una mierda. A duras penas descifré que no había derecho a que viajásemos con esa lluvia y que podríamos morir. Me recordó a la mujer que tenía de compañera en mi habitación del hospital (con bellas vistas al cementerio), que suspiraba mientras me decía "Ay, míralo...el cementerio...ay, qué cerquita lo tenemos y qué poquito nos queda...ay..." (a lo que yo le contestaba "¡Le pillará cerca a usted, señora, que yo no tengo ninguna intención de morirme por cuatro colonoscopias!") Lo otro que me decía (la G.O.) no lo entendí hasta que la siguiente pasajera, la que se montó en Jaén sustituyéndola, me lo indicó: Teníamos un hueco en el suelo justo debajo de nuestros asientos y por ahí entraba de todo. Al montarme, y, cuando arrancó el bus, noté un calor insoportable y pensé que, una vez más, el chófer había decidido poner un clima subtropical para sus queridos pasajeros. Pero luego empezó a hacer un frío horrible y a entrar una especie de partículas que olían a cuerno quemado. Y yo no paraba de toquetear la parte de arriba, donde estaba el supuesto control de la calefacción, oligofrénica perdida, pensando que el foco del olor a cuerno estaba ahí.

La primera parte del trayecto estuve bastante mal, de hecho, hubo momentos en los que pensé seriamente varias alternativas para salir del bus en caso de que el dolor no remitiese (aunque podía esperar a que empezase su rutina de accidentes natural y ardiese y nos desalojasen). Perdida entre las mil combinaciones posibles, decidí dejar de pensar y permanecer lo más quieta posible (lo que hizo que aumentase el dolor de cuello típico que tenemos todas las personas que medimos menos de 1,85 al subir a un bus, gracias al diseño del asiento, con la parte superior echada hacia delante solo apta para que Pau Gasol descanse su cuello) Al parar en Jaén, me bajé a estirar las piernas y, al rato, me empecé a sentir mejor. De hecho, esta tarde es una de las que mejor me he sentido de salud en mucho tiempo, y me he alegrado un montón. Apenas recordaba cómo era estar medianamente sana.

Una ruta turística por la idiosincrasia jiennense, gracias a las tres horas de trayecto con itinerario absurdo, es posible.

En la estación de Jaén, cuando pretendía subir como el resto de los que nos bajamos a estirar las piernas, una señora muy peripuesta y con pinta de pepera (en adelante S.M.P.C.P.PP.) me dio unos golpecitos en el hombro y me indicó que la fila se iniciaba más allá. Yo, igual de educada (pero sin lanzar un contraataque de golpecitos y sin abrigo de bisón), le comenté que no tenía que picar ningún billete, que venía desde Granada y que mi asiento estaba allí, esperándome (mientras giraba sobre mi eje y señalaba con el dedito a un punto difuso entre un pasajero y una ventana). Y S.M.P.C.P.PP. dijo (nos dijo, ya que hablaba en modo dictador dando un discurso) que le daba igual, y empezó a soltar el soliloquio de los jóvenes maleducados y donde vamos a ir a parar y blablabla (al menos me llamó "joven", que últimamente me han llamado señora y me han confundido con una monja, cosa que ya contaré si me quedo sin principios). Mientras la señora me señalaba con gesto adusto, yo informaba de todo por Facebook a Lorena. Al subir, le dije, "a mí también me da igual" y me subí delante de ella. Obviamente, no me daba igual, incluso me parece una falta de respeto por mi parte, pero empezó ella. Ea.

Cuando caí - literalmente - en la cuenta del agujero en el suelo de mi asiento y mi nueva compañera me informó de lo que sucedía, busqué con la mirada al estilo periscopio un asiento mejor, pero el bus estaba lleno y la señora peripuesta seguía insultando a mis familiares más cercanos, así que no podía moverme. El resto del viaje transcurrió sin más incidentes, salvo alguna amenaza verbal de S.M.P.C.P.PP., especialmente después de mi incidente con ¡Pelea!: Estaba escuchando la canción de ¡Pelea!, del grupo ¡Pelea! y cuya filosófica letra es:

¡Pelea! ¡Pelea!¡Pelea!
¡Pelea!¡Pelea!¡Pelea!
¡Pelea!¡Pelea!¡Pelea!
¡Pelea!¡Pelea!¡Pelea!

¡Pelea!¡Pelea!¡Pelea!
¡Pelea!¡Pelea!¡Pelea!
¡Pelea!¡Pelea!¡Pelea!
¡Pelea!¡Pelea!¡Pelea!


Supéralo, Pablo Alborán. 


Como es una canción que me encanta, la puse a toda leche en mi mp3 (el mp3 de V porque el mío lo he roto  y este también), sin acordarme de que, al final, hay un grito despiadado y revientatímpanos. Me llevé un susto de la leche, me quedé medio sorda y los pasajeros que se sentaban a mi alrededor se asustaron también y me miraron mal.


Acabo con la canción de ¡Pelea!, y en el próximo post seguiré contando esta magnífica jornada. He vuelto a escribir y, aunque de momento solo es esto, ya van dos días.






(Publicado originalmente en A golpe de Tecla)
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Contenido Extra:

El mazacote que veo desde el despacho (sin mojar)



¡Pelea! es un vinilo recomendadísimo. Ya he hablado de él en otros post en el Azatioprina® (pero soy the best of lo peor y no voy a buscar los links). Puedes escucharlo aquí










  Y gracias por los "me gusta", los +1, los comentarios y los e-mails de muestras de cariño (y las cenas a las que espero ser invitada y los yates con los que espero ser remunerada). De verdad.

jueves, 7 de marzo de 2013

#Día 1. Fuck Spleen!

07.Marzo.2013

Me he despertado a las 7.09 como si se acabase el mundo. Hace ya unos meses que me ocurre esto; despierto, a las siete, a las cuatro, a las dos, como saliendo de golpe de una pesadilla, alterada y sin saber qué ocurre, y luego ya no puedo dormir.

Así que me he levantado de la cama golpeándome contra la mesita de noche y tirando dos botellas vacías de agua. V ha gruñido un poco pero no se ha despertado. Creo que ha desarrollado una capacidad especial de adaptación al medio, como la que tienen los esquimales para la resistencia al frío extremo.

He empezado a dar vueltas por la casa sin sentido alguno. Luego me he sentado a leer, a continuación he desayunado y, después de dar unas vueltas más, he ido a despertar a V y me he despedido de ella. Dentro de unas horas cogeré un bus de Granada a Linares y mañana estaré en Andújar para hacerme por cuarta vez una resonancia magnética en el intestino. De las tres anteriores, dos las hicieron mal y la otra aportó resultados que ahora hay que revisar para saber cuándo y dónde hay que operar, o si se puede esperar un poco más. Teniendo en cuenta las cosas que me tengo que tomar (básicamente, el purgante más fuerte del mercado) y/o, las cosas que te pinchan (no sé lo que es exactamente, pero de repente, sientes como si todo tu cuerpo se estuviera quemando, como si fueses a estallar) y, por último, teniendo en cuenta las casi dos horas que permanezco pasando frío dentro de un tubo que suena como un techno trasnochado, la experiencia no suele ser muy agradable.

Hoy es, como consecuencia, mi segundo día de dieta blanda y me encuentro mal del Crohn, como es habitual en este tiempo atrás.

He cogido un folio cualquiera y he anotado algunas chorradas palabras clave. Porque hoy empieza también un nuevo intento de acabar con todo esto (no con el techno trasnochado, sino con algo mucho más global). Hace unos meses, y, debido a una serie de factores que van variando según las razones que me dé el día que pienso en ellas, me bloqueé y caí en picado. Pero muy en picado. Todo se fue a la mierda de un modo en el que no lo había hecho antes. Me sentí perdida y sin saber cómo salir, ni siquiera cómo moverme hacia algún punto, sea el que sea. Y hasta ahora ha sido una sensación horrible que aumenta cada vez más la parálisis física y mental, que no me permite ni intentar unos mínimos. La frustración, enorme, lo invade todo y hace tiempo que creo que me olvidé de hacer las cosas, más allá de las básicas, que todo ser humano hace. Me aislé y perdí todo el interés en comunicarme, en tener objetivos, en llevar una vida que se acerque a lo que constituye para mí lo "normal". Dejé de relacionarme con cualquier cosa orgánica, salvo V, a la que he hecho llorar y frustrarse mucho por esta situación. Pero esta mañana empieza uno de esos nuevos intentos, y espero que el último, de generar un eje, provocar un cambio o, al menos, intentar llegar hasta algún límite, ir más allá de lo que lo hice la última vez. Hace un par de semanas, que, con sus más y sus menos, noto que avanzo tímidamente. Y hoy es el día en el que, por fin, me he planteado dar un paso más.

Ha empezado a llover a mansalva. Y yo he empezado a tener un poco de sueño. Pero ya no quiero retrasar más mi objetivo, que, pudiendo resultar irrelevante y ridículo, es una movida para mí. Se trata de entrar y permanecer dos horas en el que era mi despacho y, una vez allí, escribir. Llevo sin entrar en él unos cuatro meses, y, lo máximo que me he acercado ha sido para cerrar la puerta y, un día en el que V gritaba medio inundada porque la calefacción soltaba agua sin parar. Cuando paso al lado del que fue mi despacho, camino rápidamente y mirando hacia la pared contraria. Pero aquí estoy, he entrado y estoy escribiendo.



Mi despacho creativo, evitando el contraluz.

Huele a libro mojado. Y tiene polvo. No quería empezar limpiando, porque entonces eso serviría como excusa para prolongar este paso otro día más. Ya lo haré a la vuelta. Desde la ventana se ve de nuevo el edificio de enfrente, mojado por la lluvia, con grandes manchas más oscuras. Le digo tímidamente "Hola". Creo que me contesta, me reconoce.

Cuando he abierto el ordenador y he empezado a teclear, el simple sonido me ha hecho temblar, me temblaba todo el cuerpo, empezando por los dedos. Me siento entumecida. Creo que voy a tener un ataque de pánico. He tenido muchos últimamente, empezaron cuando el Crohn empeoró y yo no podía ir a ningún lugar sin tener que salir corriendo y a punto de desmayarme por los dolores horribles. Llegó un momento en el que no sabía si me iba a pasar algo si salía, tenía pánico sin más. Es una sensación horrible y llorar de la desesperación, del deseo de abrirte en canal y arrancarte la zona que te duela en ese momento era algo que no quería sentir más, por eso, ante la duda, dejé de salir a la calle.

Bueno, ahora estoy llorando. Supongo que, de algún modo, es bueno.

Estoy escribiendo esto en ordenador y no en libreta porque, básicamente, quiero entenderlo después. Mi letra es insufrible y pueden dar cuenta de ello los muchos profesores que me han llamado a su despacho alguna vez para que les traduzca mis exámenes. Alguna vez sobrevoló la idea de que yo hiciera los exámenes a ordenador o de contratar un equipo criptográfico altamente cualificado para traducirme. Creo que, si no estuviéramos en época de crisis, me habrían instalado un sensor cerebral para que mis pensamientos se volcasen en una base de datos que fuese directamente al ordenador del profesor, generando un archivo *pdf. Si me esmero puedo conseguir que medio se entienda, pero si quiero seguir más o menos de cerca mis pensamientos, tengo que escribir rápido. Cuando digo que quiero entenderlo después, me refiero a que tengo la (vaga) intención de que esto continúe y así, poder ir un día hacia atrás en el tiempo y asombrarme por unos milagrosos avances que pretendo que se instauren en mi vida.

Llevo, entre unas cosas y otras, veinte minutos aquí. Me queda una hora y cuarenta minutos.
 
Gasto unas cuatro libretas al mes, pero muchas las he perdido...
Mi intención no era publicar esto. Incluso antes del bloqueo, pensaba qué sentido tenía hacer públicas las cosas que escribo, en la tónica que sea. Hay personas que me han dicho que no deje de hacerlo, que me leen y que resulta alentador. Los motivos por los que, específicamente, dejé de escribir en blogs y demás son también varios, entre ellos, una falta de conexión entre lo que quería decir y lo que decía en realidad y esa estúpida manía que tienen algunas de emular o, directamente copiar, todo lo que escribo. Obviamente, no me apetece mucho que todo el mundo se entere de esto que estoy escribiendo ahora mismo, pero, por un lado pienso que, después de tanto tiempo sin escribir prácticamente nada, habrá pocas personas que todavía se acuerden de que existo/les interese lo que escribo y, por otro lado, pienso en lo útil que es que esto esté en algún lugar que no pueda perder (casi todo lo que escribo se pierde entre libretas o archivos de ordenador con nombre tipo "asfg"), también es un hecho que, si lo publico, estoy de algún modo impidiéndome dar marcha atrás y también, tal vez, dentro de algunos miles de años, algún ser humano lea esto y, encontrándose en la misma situación, le sirvan mis palabras, aunque sea para pensar que los humanos éramos francamente raros.

Sea como fuere, me muero de la vergüenza, de escribir así, en un universo blog casi extinto en el que el autobombo es lo que se lleva (esta es otra de las razones que me hicieron alejarme de todo, parece que las redes sociales son una nueva teletienda en la que todo hijo de vecino es artista y tiene que convencer al resto de lo maravilloso que es. No quiero competir en esa lucha, para mí no tiene sentido alguno, aparte de ser extenuante, el ímpetu necesario y las energías extremas y diarias que se necesitan para convencer a una gran masa difusa de que eres francamente guay - por no hablar de que lo que suele conseguirse es que piensen que eres otro gilipollas más)

Llevo media hora aquí.

Empecé a escribir libretas porque mi hermano las fabricaba con una encuadernadora que hizo cuando aprendí a escribir.

Me sigo sintiendo torpe y entumecida mientras escribo. Tal vez, esto leído en ojos de otra persona no tenga ninguna lógica, pero ya no quiero dar marcha atrás.

Spleen es un concepto que popularizó Baudelaire, pero que viene del griego y que, según el día, significa unas cosas u otras. Pero básicamente y, ahora cito a la wikipedia "en francés, spleen representa el estado de melancolía sin causa definida o de angustia vital de una persona" además, en alemán "denota a alguien continuamente irritable" y, en otros idiomas, ira y blablabla. Es un concepto que siempre me ha gustado y que sirve para expresar muy bien este proceso que estoy viviendo. Aunque también intenté extorsionar a Simón para que nuestra editorial se llamara "Pimientos Spleen" (lo de pimientos es por otra historia)

Ahora es cuando rezo para que esas personas que se metían en mi blog para copiar descaradamente no lean esto y utilicen ese concepto para cualquier soplapollez.

En los tiempos en los que era coreógrafa, las grandes marcas deportivas se arremolinaban y te llenaban de publicidad y grandes ventajas por vestir a toda costa sus nuevas creaciones (un sacacuartos más encubierto). Lo guay era que me mandaban muchos libros divertidos y bastante ingeniosos de los que creo que aún tengo alguno por ahí. También te regalaban cosas varias y hacían descuentos en tantas otras.

Un día Nike nos mandó una carta para decir que podíamos crear nuestras propias zapatillas desde cero, totalmente customizadas y con nuestros nombres y blabla. A mí me pareció divertido, eran otros tiempos y no es tan fácil como ahora hacer esas cosas, pero nunca me decidí a tener unas zapatillas customizadas (más allá de por las firmas y dibujos de mis amigos). Ahora, no sé cuántos millones de siglos después, las cosas han cambiado un poco en el terreno de la customización y Adidas me va a hacer unas zapatillas. Las razones son bien distintas, ya no soy coreógrafa y dudo de mi suerte si intento simplemente flexionar una rodilla, gracias al tabaco, al sedentarismo y a lo que la fortísima medicación ha hecho en mis músculos, huesos y michelines, en general.

El caso es que he dudado mucho acerca de qué poner en esas zapatillas. (que tienen otro por qué diferente al de la competición, como digo), pero, al final, creo que me decantaré por estas dos palabras "Fuck Spleen" o "Fck Spleen" o "FuckSpleen" o algo así. Así, siempre que las lleve, recordaré el objetivo que persigo.

Ahora voy a salir de aquí a tomarme una pastilla para el dolor y a fumar, pero volveré porque me quedan una hora y diez minutos, pero ya será para intentar escribir algo que no sea una especie de diario adolescente (como diría Leo, que adolesce). Si lo consigo y consigo hacer el viaje en autobús sin ningún incidente, puedo considerar este día uno como un absoluto triunfo.

Una de las estanterías de dibujo e ilustración.



**Antes seguía las leyes de la gramática después del último cambio que hicieron, ahora, que han vuelto a desdecirse, casi he olvidado cómo eran esas leyes antes. Así que, si hay un acento donde no debe o no hay donde debe, se debe a esta esquizofrenia de los académicos de la Rae.

**[Nota posterior: al final, decidí gastar el tiempo que me quedaba buscando alguna foto de mi despacho, no he encontrado muchas, y no están del todo bien hechas, pero sirvan para saber del lugar del que hablo...]


**[Nota posterior2: ¡la puta con Blogger! ¡He tenido que copiar ocho veces el texto y modificarlo! Casi desisto, pero aquí está :)]


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(Publicado originariamente en "A golpe de tecla", creado por mis grandes amigos Ypinti y Porrúa, y a los que les debo esto y algunas palabras más.)